Cumbres de los Andes colombianos

Nuestra historia

Cumbres y besos.

¿Por qué PICOS?

Una palabra que guarda dos cariños.

Picos

s. m. — las cumbres

Los picos de la cordillera de los Andes, donde crecen los mejores cafés de nuestra tierra. El esfuerzo de subir, el vértigo y esa recompensa enorme de una vista que te deja sin aliento.

Picos

s. m. — los besos

En Colombia nos saludamos con un «picos», así de simple y así de cálido. El calor humano, el compartir sin medida, los encuentros que convierten un viaje cualquiera en un recuerdo del alma.

Nuestra misión

Hacer viajar sin necesidad de tiquete de avión.

Todo empezó con una mochila al hombro y un tiquete de ida a Bogotá. Meses subiendo montañas, durmiendo en casas ajenas que pronto se sintieron propias, compartiendo tintos hirviendo a las 5 de la mañana con gente que apenas conocíamos. Volvimos con una idea fija en el corazón: que todo el mundo probara esa Colombia que nos había abrazado.

Un café de especialidad, con nombre y apellido de la familia que lo cultivó, pagado como se merece. Y contado siempre como lo que es: una aventura compartida.

Tazas compartidas

Las cumbres colombianas

Tres cordilleras, un país que se sube al cielo.

Caficultora colombiana

Nuestra gente, los caficultores

34 familias, 34 amistades para toda la vida.

A cada caficultor lo conocemos por su nombre, no por un código de lote. Los visitamos cada año, les pagamos su café al doble del precio de mercado, y juntos financiamos lo que sus veredas necesitan: secaderos, escuelas, formación. Es familia, y a la familia se le cuida así.

De la cumbre a tu taza

El camino que recorre un grano, con todo su amor.

  1. 01

    Recolección

    Cereza por cereza, a mano, con la paciencia de quien ama su tierra.

  2. 02

    Secado

    Al sol o bajo techo, según lo que diga el cielo esa mañana.

  3. 03

    Travesía

    En barco, en sacos de fique, cruzando el Atlántico hasta Le Havre.

  4. 04

    Tostión

    En lotes pequeños, en París, cada semana, con mucho cuidado.

  5. 05

    Tu taza

    El último kilómetro, el que más nos importa: el tuyo.

Elegir mi destino